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¿EL SÍNDROME DE BIBERÓN EXISTE?

 

Odontopediatra Adriana Vázquez Reyes

Certificada por el Consejo Mexicano de Estomatología Pediátrica.

 

 

 

El síndrome de biberón sí existe y esta reconocido por la Academia Americana de Pediatría como un problema de salud pública, debido a que éste nunca igualará la forma natural de amamantar. El tamaño de los orificios de los chupones, resulta ser demasiado grande o demasiado pequeño para permitir el flujo constante del líquido, de tal forma que el sobreesfuerzo que el bebé realiza con su musculatura provoca el aprendizaje de patrones deglutivos anormales y rápidamente destructivos que predisponen a la aparición de hábitos orales nocivos, los cuáles alteran el crecimiento craneofacial, la acción muscular anormal de la lengua, labios, mejillas y todos los músculos periorales así como alteraciones en la emisión de la palabra, alteraciones psicológicas y caries temprana.

 

Es importante que las madres o futuras madres conozcan los perjuicios de este Síndrome, ya que se presenta en niños entre los 10 y 48 meses de edad, producto del hábito de alimentación con biberón diurna o nocturna, consumo de leche de fórmula, leche o líquidos azucarados, ingesta de medicamentos incluidos dentro de jugos. Los dientes que más frecuentemente se lesionan son los dientes anteriores superiores, pero también se pueden afectar otros dientes.

 

Los dientes temporales o de leche son muy importantes para que su hijo pueda masticar, aprenda a hablar y verse bien. Las caries de los dientes infantiles pueden afectar la erupción de los dientes permanentes, ocasionar dolor y se puede relacionar con problemas de salud general en algunos niños. Por lo mismo es muy importante mantener sus dientes sanos.

 


 

En México las cifras de lactancia materna se han desplomado drásticamente sobre todo en la zona rural, de acuerdo a la última encuesta en salud y nutrición desarrollada por el Instituto Nacional de Salud Pública; la mayoría coincide en que la principal razón para dejar de lactar es por “falta de leche” y esta forma de alimentación ha sido suplantada por el biberón, el cuál es una herramienta de apoyo para la nutrición del lactante pero también es importante conocer los efectos adversos en el abuso que esta técnica ocasiona en el bebé.

 

Recomendaciones

 

  • Es importante no acostar a tu bebé con un biberón que contenga algún líquido dulce, pues además de dañar sus dientes, si éste chorrea puede penetrar en su oído medio y provocarle una infección. Además, está comprobado que la incidencia de otitis en niños que toman su biberón acostados es más alta, pues el movimiento de succión provoca que los líquidos pasen de la garganta al oído a través de la trompa de eustaquio.
  • Nunca debes ponerle miel a las mamilas o a los chupones.

  • A partir de que tu bebé tenga 10 meses de edad, empieza a enseñarlo a tomar líquidos con vasitos entrenadores, para que a partir del año y poco a poco, vayas eliminando el biberón.

  • Si vives en un lugar donde el agua potable no es flúorada, asegúrate que tu hijo tome flúor de alguna forma y en la cantidad apropiada para su edad. Esto lo debes de consultar con tu dentista.

  • Procura que tu bebé tenga una alimentación balanceada y evita que coma azúcares refinadas (que contienen los dulces, pasteles, chocolates, etc.)

  • Visita al dentista cuando a tu hijo le salga su primer diente; es importante que comiences a cuidarlos a partir de entonces para prevenirle futuros problemas y formarle un buen hábito de limpieza.

 

Tu dentista te enseñará cómo cepillarle los dientes, cuánta pasta dental debes usar (la cantidad recomendada es menor al tamaño de una lenteja, pues el exceso causa manchas blancas) el cepillo adecuado a su edad y la dosis de flúor que debes administrarle: a partir de los 6 meses se recomienda una gota diaria y a partir de los 2 años, dos diarias.